En el siglo I, Judea era un polvorín bajo ocupación romana, marcado por la tensión y el fervor apocalíptico. La sociedad judía estaba dividida en facciones. Los saduceos conformaban la aristocracia corrupta que controlaba el Templo y colaboraba con Roma. Los fariseos, de clase media y apoyo popular, adaptaban la ley a la vida diaria y compartían teología con Jesús. Los esenios eran ascetas aislados en el desierto esperando el apocalipsis, mientras que los zelotes y sicarios optaron por la rebelión armada contra el imperio. Finalmente, los samaritanos eran repudiados por considerarse impuros.
En este caos irrumpió Jesús de Nazaret, desafiando a todos: predicó la compasión sobre la ley estricta, fraternizó con parias y promovió un mensaje pacifista que amenazó el poder saduceo, llevándolo a la cruz. Tras la destrucción de Jerusalén en el año 70, solo sobrevivieron fariseos, samaritanos y los primeros cristianos.
Guion de Javier Rubio Donzé