La palabra «genocidio» sigue suscitando un amplio debate en la actualidad. Uno de los episodios más dramáticos que todavía es objeto de análisis y estudio fue el reparto de África llevado a cabo por las potencias europeas a finales del siglo XIX. En este artículo se abordan las acciones del colonialismo alemán en el territorio de la actual Namibia contra los pueblos herero y nama entre 1904 y 1907.

Imagen de prisioneros pertenecientes a las tribus herero y nama junto a un guardia alemán. Fuente: NationalGeographic

Antecedentes

Entre 1884 y 1919 Alemania acumuló uno de los mayores imperios coloniales de la época. La mayoría de los territorios fueron cedidos durante los primeros meses de la Primera Guerra Mundial, y Alemania fue desposeída oficialmente de sus colonias en la Conferencia de Paz de Versalles en 1919. El imperio colonial alemán se había centrado en África, donde adquirió sus primeros territorios en 1884. La expansión alemana formaba parte de la «lucha por África«, que sustituyó el «imperialismo informal» de control mediante la influencia militar y el dominio económico por el dominio directo. La “lucha por África” se inició con la entrada de Francia en Túnez en 1881 y con la toma de posesión británica en Egipto en 1882. Se formalizó con la Conferencia celebrada en Berlín entre 1884-1885.

Imperio colonial alemán

En 1884, el suroeste de África (la actual Namibia) se convirtió en el primer «protectorado» alemán, denominándose África del Sudoeste Alemana. Su dominio no se extendió al norte, donde vivían los ovambo, y sólo 4.500 alemanes vivían en el centro, dónde vivían los herero, y en el sur, habitado por el pueblo nama (Hull:8). En aquel entonces el suroeste de África era grande y con sólo 200.000 habitantes, estaba escasamente poblado. La colonia fue iniciada por un comerciante de tabaco de Bremen llamado Adolf Lüderitz (1834-86), que se dedicaba al comercio ilegal de armas en la costa del suroeste de África.

Mapa del África colonial a principios del siglo XX. En marrón oscuro se destaca la extensión del imperio colonial alemán

La empresa de Lüderitz y sus incursiones en el interior del país en busca de diamantes y oro le conllevaron ciertas dificultades, pues tuvo que vender sus posesiones y obligó al gobierno alemán a intervenir, entre otras cosas, para evitar una pérdida importante de prestigio. En los años siguientes, las tensiones entre los dos principales grupos étnicos locales, los herero y los nama, facilitaron el establecimiento del poder por parte de los alemanes. Los líderes de ambos grupos, Samuel Maharero y Hendrik Witbooi, intentaron aprovechar la presencia alemana para sus propios objetivos.

Las políticas llevadas a cabo en esta colonia fueron contradictorias debido a que la llegada de colonos alemanes provocó la expulsión de las tierras y el ganado africanos, amenazando así las condiciones de vida de la población local. El gobierno colonial confiscó el 70% de las tierras del país y las entregó a los agricultores alemanes.

El proceso de despojo no sólo significó que las comunidades indígenas perdieran sus tierras ancestrales. La apropiación europea de la tierra trajo consigo nuevas formas de tenencia de este recurso. Más concretamente, la noción de propiedad privada de la tierra sustituyó rápidamente a la utilización comunal de la tierra e introdujo por primera vez rígidos límites de la tierra.

Su situación económica empeoró con el estallido de una epidemia de peste bovina en 1887, una enfermedad del ganado que despojó a un gran número de hereros de sus medios de vida y los hizo depender de los colonos alemanes. La rebelión de los hereros, la guerra, y el posterior genocidio que libraron los alemanes contra los hereros y los nama entre 1904 y 1907, fueron desencadenadas por las penurias económicas provocadas por la política de colonización.

Pintura alemana que muestra a las tropas alemanas luchando contra los hereros, por Richard Knötel. Fuente: NationalGeographic

Genocidio de hereros y namas

Tras una de las batallas más importantes, la de Waterberg, en 1904, Lothar von Trotha (1848-1920), comandante militar de la Schutztruppe (tropas alemanas) en el suroeste de África colonial, que ya había reprimido brutalmente otras rebeliones nativas, ordenó a sus tropas ejecutar a los hombres que fueran capturados y expulsar al desierto, a una muerte segura por sed y hambre, a las mujeres y los niños. Además, los soldados envenenaron algunos pozos de agua y cortaron el acceso a otros.

El 2 de octubre de 1904, Lothar von Trotha emitió su infame orden de fusilamiento:

Yo, el gran general de las tropas alemanas, envío esta carta al pueblo herero. Los hereros ya no son súbditos alemanes…. Todos los hereros deben abandonar la tierra. Si el pueblo no lo hace, los obligaré a hacerlo con las grandes armas. Cualquier herero que se encuentre dentro de las fronteras alemanas con o sin armas, con o sin ganado, será fusilado. No recibiré más mujeres ni niños. Los haré regresar a su pueblo o los fusilaré. Esta es mi decisión para el pueblo herero.

En un suplemento destinado sólo a sus oficiales, Lothar von Trotha añadió:

Y lo de disparar a mujeres y niños debe entenderse como que se puede disparar sobre ellos para obligarlos a correr más rápido. Definitivamente quiero decir que esta orden se cumplirá y que no se tomarán prisioneros masculinos, pero no debe degenerar en matar a mujeres y niños. Esto se logrará si se dispara sobre sus cabezas un par de veces. Los soldados seguirán siendo conscientes de la buena reputación de los soldados alemanes.  

El suplemento de Lothar von Trotha estaba lejos de ser un acto de piedad. Su objetivo era más bien perverso: no quería perdonar en absoluto a las mujeres y niños herero. «Hacerlos huir» no significaba otra cosa que devolverlos al desierto sin agua de Omaheke, donde debían enfrentarse a la muerte por inanición y agotamiento.

Lothar von Trotha

Por eso, antes de continuar es importante hablar sobre el término “genocidio”. Dicho término fue acuñado en 1944 por el jurista Raphael Lemkin. Según Lemkin:

En términos generales, el genocidio no significa necesariamente la destrucción inmediata de una nación, excepto cuando se lleva a cabo mediante asesinatos masivos de todos los miembros de una nación. Se trata más bien de un plan coordinado de diferentes acciones encaminadas a la destrucción de los fundamentos esenciales de la vida de los grupos nacionales, con el fin de que se produzca un cambio de actitud de la vida de los grupos nacionales, con el objetivo de aniquilar al propio grupo. Los objetivos de dicho plan serían la desintegración de las instituciones políticas y sociales, de la cultura, la lengua, los sentimientos nacionales, la religión y la existencia económica de los grupos nacionales, y la destrucción de la seguridad personal, la libertad, la salud, la dignidad e incluso la vida de los individuos pertenecientes a dicho grupo.  

Su descripción invita a concluir que la situación colonial en la África del Sudoeste Alemana fue genocida.

El resultado de la guerra alemana contra los hereros y los nama en el suroeste de África fue desastroso: hasta 60.000 herero y 10.000 nama perdieron la vida. Es decir, se estima que entre el 75% y el 80% de los hereros y el 50% de los nama fueron exterminados. Las estructuras políticas y socioeconómicas de las sociedades indígenas quedaron destruidas. Su reconstrucción duró varias décadas. Por otro lado, en Alemania los políticos se quejaron de los enormes costes de la guerra en el suroeste de África: fueron necesarios 14.000 soldados alemanes para reprimir la resistencia africana. Casi 2.000 de ellos murieron, principalmente a causa de las epidemias. La campaña militar se tragó 585 millones de Reichsmark.

Imagen de supervivientes herero afectados por desnutrición. Fuente: africaye.org

Reconocimiento del genocidio

Recientemente en el año 2021, Alemania reconoció por primera vez que cometió un genocidio en Namibia a principios del siglo XX.

“A la luz de la responsabilidad histórica y moral de Alemania, pediremos perdón a Namibia y a los descendientes de las víctimas”, señaló en un comunicado el ministro de Exteriores, Heiko Maas. Alemania sufragará un programa de desarrollo en Namibia con 1.100 millones de euros como “gesto de reconocimiento” ante “el incalculable dolor” provocado por las masacres cometidas hace casi 120 años.

Aunque es la primera vez que de forma oficial se reconocía el genocidio, y se empleaba esa palabra, el Parlamento alemán ya se refirió de esta forma a la masacre de hereros y namas en noviembre de 2019.

Bibliografía

  • Ceamanos, R. (2016). El reparto de África. De la Conferencia de Berlín a los conflictos actuales. Madrid: Catarata.
  • Conrad, S. (2012). German colonialism: a short story. United Kingdom: Cambridge University Press.
  • Franch, V. E. B. (2014). La regulación del genocidio en el derecho internacional y en el derecho español. In Conflictos armados: de la vulneración de los derechos humanos a las sanciones del derecho internacional (pp. 21-60). Tirant lo Blanch.
  • Hull, I. V. (2008). The military campaign in German Southwest Africa, 1904-1907 and the genocide of the Herero and Nama. Journal of Namibian Studies: History Politics Culture4, 7-24.
  • Schaller, D. (2013). The genocide of the Herero and Nama in German South-West Africa, 1904-1907. En Centuries of genocide: Essays and eyewitness account (pp.89-116). United Kingdom: Routledge.  
  • Sevillano, E (28 de mayo de 2021). Alemania reconoce por primera vez que cometió un genocidio en Namibia a principios del siglo XX. El País. https://elpais.com/internacional/2021-05-28/alemania-reconoce-por-primera-vez-que-cometio-un-genocidio-en-namibia-a-principios-del-siglo-xx.html.

Foto de portada de NationalGeographic