Hacia el año 586, el monje escriba Rábula terminó de redactar su copia de los Evangelios en el monasterio de San Juan de Zagba, situado quizás en el noroeste de Siria. Lo hizo en siriaco, un idioma derivado del arameo. Junto al texto, incluyó varias miniaturas. Aún hoy se debate si esas miniaturas son de los tiempos de Rábula o un intercalado posterior. Lo interesante es que en una de ellas aparece la Crucifixión de Jesús. Cristo está clavado en la cruz, entre los dos ladrones, también crucificados. Es un Cristo barbado, va vestido, su cabeza está rodeada por una aureola y tiene la mirada perdida hacia un lado con más gesto de tristeza que de sufrimiento. A sus pies, a la izquierda, Longinos le clava la lanza; en el centro, tres soldados parecen jugar a los dados, y aún a la derecha está Estefatón, el legionario que le ofreció la esponja. Completan la escena, en el extremo a la izquierda, la Virgen María, también con aureola, san Juan, y en el extremo derecho, las Santas Mujeres. Tanto la Virgen, como san Juan y las tres Marías miran a Jesús con abatimiento. Aunque pueda resultar sorprendente, esta pudiera ser la primera vez que aparece Jesús sufriendo en la cruz.

Guion de Alberto Garín

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