La «Piedra del Destino», el mito fundacional de Escocia

Todas las naciones merecedoras de tal nombre, poseen mitos fundacionales que engrandecen su historia. Tal es el caso del legendario rey Arturo y de los caballeros de la Mesa Redonda en el ideario popular de Inglaterra y Gales. Pero lo que quizás no es tan conocido, es el mito de la Piedra de Scone o la «Piedra del Destino«, para la forja de la identidad de Escocia en los albores de la Edad Media.

Imagen de Escocia. Fuente: nationalgeographic.com

Escocia, tierra de leyendas y misterios

Llamada Caledonia por los antiguos romanos, Escocia siempre ha estado rodeada de un halo de misterio y de leyendas. Incapaces de reducir a los belicosos pictos, los hijos de la Ciudad Eterna decidieron construir dos muros para supuestamente «separar la barbarie de la civilización»: el Muro de Adriano y el Muro de Antonino. Aunque, en contra de lo que pudiera parecer, esta frontera no impedía el intercambio amistoso entre los diferentes pueblos que poblaban por aquel entonces la provincia romana de Britannia. Al constituir una de las regiones más alejadas y pobres del imperio, entre finales del siglo IV y principios del siglo V d.C., los romanos fueron abandonando paulatinamente este territorio.

Imagen de los Muros de Adriano y Antonino

Es en este período de la historia donde las crónicas se oscurecen. La caída del Imperio romano de Occidente en el 476, trajo como consecuencia la creación de diversos reinos en manos de los pueblos germánicos. La Britannia romana quedó dividida en siete reinos tras la invasión de jutos, anglos y sajones: Essex, Estanglia, Kent, Mercia, Sussex, Wessex y Northumbria (formado por la unión de dos reinos menores, Bernicia y Deira). Era la llamada «Heptarquía anglosajona«. Al noreste de la isla de Gran Bretaña quedaron los pictos y al noroeste los escotos, pueblo de origen irlandés. Estos últimos fundaron el reino de Dalriada, que comprendía el norte de Irlanda y la costa oeste de la actual Escocia.

La «Piedra del Destino»

El llamado reino de los pictos, con sede en Fortriu, se fue asentando durante la Alta Edad Media. Uno de los hitos que marcaron esta época fue la batalla de Dunnichen o de Nechtansmere, acontecida en el año 685. En ella los pictos al mando de Bridei III, se impusieron decisivamente a Egfrido de Northumbria. Posteriormente, se construyó el mito nacional de Cináed mac Ailpín, anglificado como Kenneth MacAlpin (800-858), rey de los pictos y los escotos. Este ha sido considerado como el «primer rey de Escocia». Aunque si bien no se le puede otorgar el título de padre de la nación escocesa como tal, Kenneth I sí estableció una dinastía de gobernantes que decían ser descendiente suyos.

¿Pero por qué fue tan importante este personaje? En el año 841, Kenneth, hijo de Alpin II, se convirtió en rey de Dalriada. Según la Crónica de los Reyes de Alba, dos años después se hizo con el control del colindante reino de los pictos, unificando de esta manera el territorio de los reinos gaélicos de Escocia:

Así que Kinadius, hijo de Alpinus, primero de los escoceses, gobernó prósperamente esta tierra de Pictos durante 16 años. La Tierra de los Pictos (Pictland) obtenía su nombre de los Pictos, a los que, como hemos dicho, Kinadius destruyó. … Dos años antes de venir a la Tierra de los Pictos, había recibido el reino de Dál Riata.

Kenneth I, rey de los pictos y los escotos

De acuerdo a la tradición, el último rey de los pictos, Drest X, fue asesinado en Scone en lo que se conoció como la «traición de MacAlpin». La coronación de Kenneth I como rey de toda Escocia no está del todo clara. Parece ser que este personaje histórico utilizó un elemento simbólico que formará parte del ideario colectivo del pueblo de Escocia. Hablamos de la Piedra del Destino o la Piedra de Scone. Por lo que se conoce, esta piedra se utilizó en la coronación de los reyes escoceses, desde Kenneth I hasta Juan Balliol o Juan I de Escocia (1292-1296). Existen todo tipo de leyendas en torno a este misterioso bloque de piedra arenisca, conservada actualmente en el imponente castillo de Edimburgo.

Algunos relatos relacionan la Piedra de Scone con el personaje bíblico Jacob, hijo de Isaac y nieto de Abraham. Jacob la utilizaría para apoyar su cabeza en el pasaje del Génesis en el que este sueña con la llamada Escalera de Jacob. Desde Tierra Santa, la piedra viajaría por diferentes lugares tales como Egipto, Italia, España e Irlanda, hasta quedar en poder de los escoceses celtas. Según cuenta una leyenda, la piedra fue transportada por una tal Scota, quien era hija de un faraón egipcio, casada con Goidel Glas (creador mitológico de las lenguas gaélicas), y supuestamente, la fundadora epónima de los escoceses y los irlandeses. Como observamos, su poder simbólico era de suma importancia.

No obstante, el origen ritual de la Piedra de Scone sigue suscitando dudas entre los más variados expertos. Posiblemente, se utilizara como lugar de coronación de los Dalriadas, en la parte oriental de Escocia. Después de pasar por varios sitios entre Irlanda y Escocia, finalmente acabaría en Scone, al norte de Perth. Para protegerla de los ataques vikingos, supuestamente Kenneth I se encargaría de trasladarla a este lugar, permaneciendo allí durante al menos cuatro siglos. En el siglo XII, se erigió la abadía de Scone, donde señores y obispos se reunían para presenciar la aclamación de sus reyes y jurarles lealtad. Pero siempre se encontraba presente la piedra que regía el devenir de Escocia.

Réplica de la piedra de Scone, en el palacio del mismo nombre

De esta manera, la Piedra del Destino fue utilizada sucesivamente en las coronaciones de los monarcas escoceses. Sin embargo, debido a su gran significado, la Piedra de Scone pronto atraería la atención de sus vecinos del sur. Estamos refiriéndonos al reino de Inglaterra. Tras la muerte de Alejandro III de Escocia en 1286, el trono escocés recayó en su nieta Margarita I, llamada la doncella de Noruega, pues era hija de Erico II de Noruega. Eduardo I de Inglaterra (1272-1307) pretendía casarla con su heredero y así unificar los dos reinos de Gran Bretaña. Sin embargo, la joven Margarita murió en 1290 durante su trayecto de Noruega a Escocia, frente a la costa de las islas Órcadas.

Se abría así una pugna en el reino escocés con hasta 13 candidatos al trono, de los cuales finalmente quedaron dos linajes: los Bruce y los Balliol. Con el fin de evitar una guerra civil, Eduardo I fue invitado por el obispo de St. Andrews para ejercer de mediador en la elección del candidato. El rey inglés aprovechó esta oportunidad para apoyar a Juan de Balliol (Juan I) como rey de Escocia, pues pensó que podría manejarlo más fácilmente. Pero los planes de Eduardo I no salieron como él esperaba. Después de rendirle vasallaje, Juan I se alió con Francia en 1295, enemiga declarada de Inglaterra. Eduardo I, que sería apodado el «martillo de los escoceses», se cobraría su particular venganza.

Disputa entre Inglaterra y Escocia

En 1296, el ambicioso Eduardo I saqueó la abadía de Scone y se apropió de la Piedra del Destino en el curso de la primera guerra de independencia de Escocia (1296-1328). Mediante esta acción, pretendía despojar al reino del norte de uno de sus sellos de identidad más preciados y proclamar que Escocia pertenecía a Inglaterra. El rey inglés trasladó este símbolo a la abadía de Westminster en Londres e hizo colocar la piedra bajo una silla especialmente diseñada para tal efecto, la Silla de San Eduardo o Trono de Eduardo. Desde entonces, todos los monarcas británicos han usado la legendaria Piedra de Scone en sus respectivas coronaciones, a excepción de María II de Inglaterra (1698-1694).

Hay quien dice que la roca que se llevó consigo el rey inglés no era sino una falsificación. La auténtica quedaría escondida convenientemente por los monjes de la abadía de Scone. También existe otra leyenda que asegura que el rey escocés Robert I Bruce (1306-1329) regaló un pedazo de la piedra a los irlandeses, en compensación por su participación en la batalla de Bannockburn (1314). En 1328, en el marco de las negociaciones de paz con Escocia, el rey inglés Eduardo III (1327-1377) se comprometió a devolver la Piedra de Scone. Pero, a pesar de estas honorables intenciones, finalmente dicha disposición no formó parte del definitivo Tratado de Northampthon (1328) entre Inglaterra y Escocia.

Recreación de la batalla de Bannockburn (1314), donde el ejército escocés al mando de Roberto I consiguió una gran victoria. Fuente: somosescocia.com

Así pues, la Piedra del Destino permaneció en Westminster por un espacio de más de seis siglos. Con la unificación dinástica de los reinos de Inglaterra y Escocia en manos de los Estuardo a principios del siglo XVII, los reyes escoceses volvieron a ser coronados bajo su eterno símbolo. Eso sí, todavía en Westminster. Pero a la Piedra de Scone aún le quedaban por vivir episodios memorables. A mediados del siglo XX, unos estudiantes escoceses la robaron de su ubicación, resultando seriamente dañada. Quizás su intención era devolverla a su lugar original, aunque no es posible saberlo. Algunos fragmentos quedaron esparcidos entre Inglaterra y Escocia, siendo abandonada en la abadía de Arbroath.

Afortunadamente, las autoridades pudieron dar con ella justo a tiempo para preparar la pomposa coronación de Isabel II en 1953. En esta ocasión, también circularon ciertos rumores que afirmaban que la piedra recuperada no era la real. Lo que sí es cierto, es que 700 años después de su robo por Eduardo I, en 1996 el primer ministro británico John Major reintegró la Piedra de Scone a Escocia. Actualmente se conserva en el castillo de Edimburgo, junto al resto de joyas de la corona escocesa. Una copia de la piedra se encuentra en el Palacio de Scone, en el lugar que ocupaba la abadía del mismo nombre y, donde según la tradición, los reyes de Escocia hacían su entrada triunfal en la historia.

Edimburgo
Panorámica de la ciudad de Edimburgo, actual capital de Escocia

Escocia en la actualidad

Desde 1603, los tronos inglés y escocés estuvieron bajo el control del mismo monarca, Jacobo I de Inglaterra (1603-1625) y VI de Escocia (1567-1625), el que fuera hijo de María I de Escocia. Más tarde, en 1707 se firmó el Acta de Unión entre Inglaterra y Escocia para conformar el Reino de Gran Bretaña. Actualmente Escocia constituye una nación constituyente dentro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte. En 2014, se celebró un referéndum con el propósito de decidir si Escocia debía ser un país independiente. Sin embargo, se mantenía la libra esterlina como moneda y la monarquía al estilo de algunos países que formaban parte de la Commonwealth. Con una participación del 84’59% del censo, la opción del «no» se impuso a la del «sí», con un 55’3% de los votos frente a un 44’7%.

Posteriormente, el referéndum sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea celebrado en 2016, arrojó un resultado de lo más reñido: un 51’9% votó a favor de la salida, mientras que los partidarios de la unión constituyeron el 48’1%. Sin embargo, los resultados en Escocia fueron muy diferentes. Mientras que el 62% se inclinó por seguir perteneciendo a la Unión Europea, un 38% prefirió la salida. Este hecho no ha hecho sino ahondar las diferencias ya existentes entre Escocia e Inglaterra y Gales. Quedará por ver que ocurrirá en las próximas décadas, sobre todo tras la muerte de la reina Isabel II en 2022, cuya figura era respetada en todo el Reino Unido, incluida Escocia. Hasta entonces, la Piedra de Scone seguirá rigiendo los destinos de la Pérfida Albión, al menos de manera simbólica:

A menos que el destino crezca defectuoso
Y la voz del profeta sea vana
Dondequiera que se encuentre esta piedra sagrada
Reinará la raza escocesa.

(Supuesta inscripción que estuvo presente en la piedra de Scone)
La Piedra de Scone descansando en la Silla de la Coronación de la Abadía de Westminster. Fuente: NationalGeographic.com

Bibliografía

Cartwright, M. (2020). «Piedra de Scone». World History Encyclopedia. https://www.worldhistory.org/trans/es/1-19311/piedra-de-scone/

Guscin, M. (2006). La Piedra del Destino: historia y leyenda, A Coruña.

MacKillop, J. (1998). The Oxford Dictionary of Celtic Mythology. Oxford U.P., Oxford.

Maeso de la Torre, J. (2001). La Piedra del Destino, Barcelona, Edhasa.

O’Connell, R. (2023). «La Piedra del Destino tiene un misterioso pasado más allá de las coronaciones británicas». Historia National Geographic. https://www.nationalgeographic.es/historia/2023/05/la-piedra-del-destino-tiene-un-misterioso-pasado-mas-alla-de-las-coronaciones-britanicas

Foto de portada de nationalgeographic.com

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