Viaje a Corea del Norte: el país más hermético del mundo

El empuje imparable de la globalización ha ocasionado que muchos destinos turísticos hayan perdido su ‘autenticidad’. No obstante, existen todavía ciertos lugares del mundo donde viajar supone un dilema a la vez que una experiencia única que no deja indiferente a nadie. Nos adentramos en el país más aislado del mundo: Corea del Norte, el último rincón del planeta donde apenas ha entrado la influencia del capitalismo o la sociedad de consumo.

Corea
Zona desmilitarizada entre las dos Coreas

Breve Historia

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y la rendición de Japón en 1945, la península coreana fue dividida en dos Estados a través del paralelo 38. Se establecieron dos áreas de influencia política siguiendo el marco de la Guerra Fría, una en el norte controlada por la URSS y otra zona al sur, bajo el mando de Estados Unidos. El 9 de septiembre de 1948 quedó proclamada la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) bajo la dirección de Kim Il-Sung. Los intentos para una reunificación pacífica de la península coreana fracasaron.

El 25 de junio de 1950, estalló la Guerra de Corea cuando las fuerzas de Kim Il-Sung invadieron el sur. En solo dos meses, tan solo quedaba un pequeño territorio libre: el perímetro de Pusan. El Consejo de Seguridad de la ONU, con la ausencia de la URSS, dio el visto bueno para una intervención militar bajo el liderazgo de Estados Unidos al mando del general Douglas MacArthur junto con el apoyo de otros 15 países.

Las acciones del ejército de la ONU hicieron retroceder a Kim Il-Sung hacia el norte de la península. No obstante, la intervención del ejército de la República Popular China (aliado de Kim Il-Sung) a finales de 1950, frenó al ejercito de la ONU que hubo de retroceder. La guerra acabó entrando en un punto muerto a mediados de 1951. Seúl cambió varias veces de bando, quedando finalmente bajo control estadounidense. El norte del país sufrió devastadores bombardeos a manos de los Estados Unidos.

Guerra Corea
La Guerra de Corea entre Norte y Sur entre 1950-1953 escondía detrás un enfrentamiento mayor entre EEUU y la URSS

Ante el empate técnico militar, se llevaron a cabo múltiples negociaciones que concluyeron con la firma del Armisticio en julio de 1953, quedando ambas zonas separadas de nuevo por el paralelo 38. Se acordó crear una zona desmilitarizada en la aldea de Panmunjom. Al no firmarse nunca un tratado de paz, las 2 Coreas siguen técnicamente en guerra. Kim Il-Sung siguió dirigiendo el país hasta su muerte en 1994. Posteriormente su hijo Kim Jong-il tomó las riendas de Corea del Norte durante 17 años. Entre 1995 y 1998, tuvo lugar la ‘Ardua Marcha’ una grave crisis económica y social motivada por la caída de la URSS, su principal socio en aquel momento. En 2006 empezaron los primeros ensayos nucleares en Corea del Norte, siendo objeto de fuertes sanciones internacionales. En diciembre de 2011 Kim Jong-il falleció y su joven hijo, Kim Jong-un asumió el poder.

El aislamiento internacional de Corea del Norte ha mantenido su estructura política y económica prácticamente sin matices desde su fundación. La mayor parte de los regímenes comunistas del resto del mundo desaparecieron tras la disolución de la Unión Soviética en 1991. Otros países de gobierno comunista como China, Vietnam o Laos emprendieron diferentes reformas con el fin de abandonar su economía centralizada. Por el contrario, Corea del Norte nunca emprendió dichas reformas. Esto convierte a Corea del Norte en un destino único en todo el mundo, congelado en el tiempo donde la influencia occidental es prácticamente nula.

La capital Pyongyang

La capital de Corea del Norte es la ciudad de Pyongyang, la más poblada e importante del país. En cualquier rincón de la ciudad se pueden vislumbrar imponentes monumentos que reflejan el respeto a los líderes nacionales y las hazañas del pueblo norcoreano. Algunos ejemplos son el Arco del Triunfo, la Torre Juche, el Arco de la Reunificación, el Palacio del Sol de Kumsusan (donde se encuentran embalsamados los cuerpos de Kim Il-Sung y Kim Jong-il) o el Monumento a Kim Il-Sung y a Kim Jong-il en la colina de Mansudae. En este último monumento es obligatoria la ofrenda de flores a sus pies y una profunda reverencia como muestra de respeto. Existen también otras opciones tremendamente propagandísticas como el USS Pueblo (un barco estadounidense capturado por el gobierno norcoreano), la villa de Mangyongdae (lugar de nacimiento de Kim Il-Sung), los estadios Primero de Mayo (con capacidad para 150 mil espectadores) y Kim Il-Sung y el Museo de la Victoria de la Liberación de la Patria. En dicho museo se nos revela la ‘versión norcoreana’ de la Guerra de Corea, poniendo a Estados Unidos como el gran enemigo de la nación.

Una atracción muy peculiar de esta ciudad es el metro de Pyongyang. Fue diseñado siguiendo el modelo de Moscú y es uno de los más profundos del mundo por ser concebido como refugio en caso de guerra nuclear. Existe la posibilidad de realizar visitas culturales a los estudios de cine de Pyongyang, el teatro Moranbong o el conservatorio Kim Won Gyun. Si el turista desea disfrutar de su tiempo de ocio, Pyongyang incluye el Zoológico Central de Corea, el Jardín Botánico Central de Corea, el parque acuático Munsu, o el parque de atracciones Kaeson. En fechas señaladas se celebra un espectáculo masivo conocido como Arirang en el estadio Primero de Mayo. Dicho espectáculo fue creado por Kim Il-Sung en los años 60 y ha sido recientemente reinaugurado por Kim Jong-un. En él participan hasta 100.000 artistas con unas coreografías perfectamente sincronizadas.

Uno de los grandes proyectos todavía sin concluir dentro de la capital, es el famoso hotel Ryugyong de 105 pisos y más de 300 metros de altura. Este edificio de dimensiones colosales inició su construcción en el año 1987 para convertirse en el hotel más alto del mundo. No obstante en 1992, se paralizó su construcción debido a la grave crisis económica que atravesaba el país y durante años se convirtió en una estructura de hormigón inacabada. En 2008, se reanudó el proyecto por parte de la compañía egipcia Orascom y para el 2011 se completó el exterior del edificio. En 2012, el grupo suizo Kempinski negoció la apertura del hotel con las autoridades norcoreanas, aunque finalmente no se produjo.

Otros lugares de interés

Uno de los lugares más increíbles de Corea del Norte es el Palacio de la Amistad, a 160 km de la capital. En dicho palacio se exhiben todos los regalos mandados por mandatarios y ciudadanos de otros países a los líderes Kim Il-Sung y a Kim Jong-il. Entre los numerosos presentes destacan un tren blindado de Mao Zedong, una limusina de Josef Stalin, una cabeza de oso de Nicolae Ceauçescu y una maleta de piel de cocodrilo donada por Fidel Castro.

Es muy recurrente la visita a la aldea de Panmunjom, dentro de la zona desmilitarizada entre las dos Coreas. Este emplazamiento es famoso por ser el lugar donde se firmó el Armisticio en julio de 1953. Es posible observar soldados de las 2 Coreas frente a frente a ambos lados de la frontera, en un ambiente cargado de tensión.

Muy cerca de Panmunjon, se localiza la ciudad de Kaesong, dónde se puede visitar el Museo Koryo. En este museo se pueden observar objetos de cerámica y otras reliquias budistas. Otro atractivo de Kaesong es la tumba del rey Kongmin y su mujer, de la dinastía Goryeo.

A 55 km al suroeste de Pyongyang, se encuentra la ciudad de Nampo, donde se encuentra el Embalse del Mar Occidental construido en el estuario del río Taedong, como muestra de la ‘grandiosidad arquitectónica’ del pueblo norcoreano. Aunque el mayor atractivo de Nampo reside en sus numerosas playas.

La localidad de Sinchon, situada entre Nampo y Kaesong, es conocida por el museo que lleva su nombre. En este museo se vuelven a mostrar las atrocidades cometidas por los estadounidenses y surcoreanos contra la población norcoreana durante la Guerra de Corea.

El 1 de enero de 2014, fue inaugurada la estación de esquí de Masik con 10 pistas diferentes cerca de la ciudad norteña de Wonsan. En esta misma ciudad costera, se ha creado un complejo turístico formado por cientos de hoteles y viviendas turísticas siguiendo un modelo similar a la ciudad de Benidorm. Dicho complejo constituye uno de los más ambiciosos proyectos de Kim Jong-un para conseguir captar divisas extranjeras y desarrollar el turismo nacional. Más al norte de Wonsan se encuentra Hamhung, la segunda ciudad del país, famosa por albergar el teatro más grande de toda Corea del Norte.

Por último, hacemos mención al monte Paekdu, en la frontera con China, uno de los lugares más sagrados de toda Corea del Norte. El régimen norcoreano señala que fue el lugar de nacimiento de Kim Jong-il, ‘anunciado por el vuelo de una golondrina, un doble arcoíris y una nueva estrella en el cielo’. También se puede acceder al campamento secreto de Kim Il-Sung, donde llevaba a cabo las operaciones militares durante la ocupación japonesa, según la versión oficial del régimen.

Recomendaciones para viajar a Corea del Norte

La forma más común para viajar a Corea del Norte es desde China vía Pekín o Shenyang. Otra forma de viajar a Corea del Norte menos habitual es desde la ciudad rusa de Vladivostok. Acceder desde Corea del Sur es imposible por ser ésta la frontera terrestre más vigilada e inaccesible del mundo. Para poder entrar en el país es obligatorio pasaporte y visado. El pasaporte es requisado por las autoridades norcoreanas al principio del viaje y devuelto al finalizar el mismo. La obtención del visado se consigue a través de un complejo entramado burocrático. Actualmente tan solo se les está vetado visitar el país a ciudadanos surcoreanos, salvo algunas excepciones. Una vez conseguido el visado, a los turistas no se les permite visitar zonas que no estén dentro del itinerario. Además deben ir acompañados en todo momento de ‘guías especializados’, siendo nula la posibilidad de ir por cuenta propia dentro del país. El viaje a su vez puede ser objeto de múltiples modificaciones en cualquier momento si las autoridades norcoreanas lo estiman oportuno.

Los turistas allí desplazados deben seguir estrictas normas de comportamiento. No se permite mantener contactos con la población local salvo en contadas ocasiones y bajo un fuerte control de los guías. Tampoco se deben realizar preguntas incómodas que se salgan del guión establecido.  No se puede emprender actividades por cuenta propia, ni por supuesto ofender a los líderes o símbolos nacionales (en las fotos no pueden salir recortados, sino de cuerpo entero). Actualmente es posible realizar vídeos, aunque está prohibido grabar edificios o vehículos militares. El uso de vaqueros no está permitido y es recomendable llevar ropa elegante para las ceremonias oficiales. A los turistas se les suele considerar como sujetos potenciales de ideologías peligrosas para el régimen, por esta razón se les vigila estrechamente. Está prohibido introducir cualquier elemento subversivo para el régimen (pornografía, propaganda religiosa, etc).

Controversia

La visita a Corea del Norte no deja indiferente a nadie y puede suponer un dilema para el turista convencional. El viajero puede tener la sensación de que se le oculta la realidad del país, mostrándosele tan sólo aquello que el régimen considera ‘apropiado’. Por otro lado, se ha de cumplir rigurosamente todas las normas del país. De lo contrario, se puede poner en riesgo la propia seguridad personal. Un caso muy llamativo fue el del turista Otto Warmbier, un joven estadounidense que decidió visitar Corea del Norte. Otto falleció el 20 de junio de 2017, al regresar a su país en estado de coma, tras año y medio como prisionero en Corea del Norte después de haber sido condenado a 15 años de trabajos forzados. Su delito fue robar un cartel de propaganda en el hotel Yanggakdo de Pyongyang.

El Juche es la ideología sobre la que se articula todo el Estado norcoreano. Sus principios se basan en la defensa de la independencia económica y política, el ejército como pilar fundamental del Estado, la exaltación de los símbolos nacionales, un fuerte culto a la personalidad de sus líderes y el respeto a la cultura tradicional coreana. En base a su ideología, Corea del Norte esta fundamentada en una jerarquía social fuertemente estratificada. Existen tres grupos sociales divididos en un sistema de castas llamado ‘songbun’  de acuerdo a su grado de lealtad al régimen: leales, vacilantes y hostiles. A los turistas extranjeros sólo se les ofrece observar el nivel de vida de los leales, que gozan de una mayor cantidad de privilegiados que el resto de la población, como por ejemplo residir en la capital Pyongyang. Existe también la llamada ‘responsabilidad colectiva’, que se trata de extender los delitos de subversión al régimen a los familiares en el orden de tres generaciones. Como dato curioso, toda la población norcoreana debe llevar un pin en su pecho con la imagen de sus líderes en señal de respeto.

Según denuncia Amnistía Internacional existen campos de trabajos forzados o gulags repartidos por el centro y noreste del país. Se calcula que existen entre 120.000 y 200.000 prisioneros políticos en ellos. Estos campos fueron creados hacia los años 70 por iniciativa de Kim Il-Sung y no han cesado en su funcionamiento desde entonces. A los presos se les obliga realizar trabajos forzados bajo una alimentación al borde de la subsistencia y en condiciones infrahumanas. El régimen norcoreano siempre ha negado en rotundo la existencia de tales campos, alegando motivos de Occidente para desestabilizar al régimen. Las prácticas realizadas en estos campos son conocidas a través del testimonio de desertores que han conseguido huir del país.

Según la opinión de diversas organizaciones internacionales, el gobierno norcoreano ha violado sistemáticamente la carta de los Derechos Humanos. Entre sus peculiares métodos se encuentran la tortura sistemática, la detención y el encarcelamiento arbitrarios, la aplicación de abortos forzados, la pena de muerte, la reclusión en condiciones infrahumanas, la experimentación científica en humanos, ejecuciones públicas o la supresión absoluta de libertades fundamentales. Sin embargo, las autoridades norcoreanas siguen describiendo a su nación como ‘el país más feliz del mundo‘.

Bibliografía:

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