El arte del vitral, su historia, evolución y cómo todavía asombra a la humanidad a pesar del paso del tiempo. Hagamos un recorrido por los vitrales más famosos del mundo.

El vidrio por sus cualidades excepcionales de brillo, maleabilidad y durabilidad ha sido usado por la humanidad desde las más antiguas culturas; el hecho de tener en el vidrio un material lujoso a bajo precio y su fácil fabricación permitió que su uso como material decorativo pasara rápidamente a la construcción y después al arte. El hombre conoce el vidrio desde su propia existencia, encontrándolo naturalmente cuando la obsidiana se juntaba con la lava y por medio de su fabricación y perfeccionamiento. Se conocen indicios de la fabricación de vidrio por seres humanos a partir de arena y cal fundidos desde el año 2500 a.C..  

El vidrio primero se usó para crear armas y posteriormente herramientas y utensilios para finalmente ser constitutivo de objetos decorativos. Principalmente en la antigua Grecia dónde se creaban copas, vasos y platos coloreados con óxidos metálicos. También en el antiguo Egipto se usaban utensilios de vidrio en las esferas más altas de la sociedad para, por ejemplo, envasar objetos preciados o cosméticos. Sin embargo, en este punto, aún el vidrio era opaco y no transparente como lo conocemos hoy en día. 

Las diferentes técnicas usadas a través de los siglos para extraer, tratar y fabricar vidrio llevaron al perfeccionamiento y obtención de vidrio cada vez más puro y más costoso; los artesanos notaron que el calor y el cernido en la materia prima eran esenciales para obtener vidrio inmaculado. Además, buscaban la manera de tintar el vidrio con diferentes materiales, cuya solución más fácil y de calidad resultó ser la aplicación de óxidos metálicos y piedras preciosas pulverizadas.  

De la mesa a la iglesia

Fue en el siglo IV cuando el vidrio pasó de las cocinas y las mesas a las ventanas. Los primeros monasterios e iglesias románicas tenían pequeñas ventanas y gruesos muros, pero contrario a lo que se piensa, muchas de ellas sí tenían vitrales. El vitral no se limitó solamente al gótico.

Estos vitrales eran más rudimentarios cuanto más antigua fuera la construcción. Los primeros vitrales conocidos en edificios de estilo románico eran opacos, muy poco traslúcidos y se fabricaban uniendo trozos de vidrio de formas rectas con piedra o barro, luego, el vidrio empezaría a ser más puro, y se adornaron estos vitrales a veces con piedras preciosas.

Lógicamente estos primeros indicios de vitrales rudimentarios no tenían la intención de ser catequéticos como los vitrales góticos, dado que estos primeros no tenían aún imágenes ni ilustraciones debido, probablemente, al movimiento iconoclasta en Europa occidental durante la alta edad media.  

El gótico: Auge del vitral

Cuando el gótico empezaba a aparecer durante los siglos XI y XII, el arte del vitral ya se había perfeccionado lo suficiente para empezar a colocarlo en lugares sagrados como serían las grandes catedrales góticas.  

Los artesanos del vidrio sabían que, si eran contratados para un proyecto de las dimensiones de una catedral, su familia probablemente debía continuar con su trabajo por generaciones. Estas prácticas eran comunes en la época, dado que el pater familias enseñaba a sus hijos el arte que él mismo había aprendido de sus antepasados. Así fue como artistas viajeros adquirían conocimiento sobre las artes por toda Europa y perfeccionaban sus propias técnicas. 

Ya para el siglo XII el arte del vitral no se trataba simplemente de unir piezas de vidrio tintado, sino que era un proceso meticuloso y casi sagrado. Primero, se elegía el diseño, las dimensiones y los colores, para luego dibujar sobre cartones el diseño final y luego se procedía a fundir el vidrio con diversos colores. Seguido, el vidrio era cortado sobre el diseño original, se pintaban a mano los detalles encima del vidrio y, a veces, se horneaba de nuevo para fijar el esmalte superficial. A continuación, se cortaba cuidadosamente cada pieza y se unía a otra por medio de tiras de plomo del grosor de un pulgar. 

Cuando el proceso era finalizado, se llevaban pequeñas partes de un gran vitral cuidadosamente hasta el lugar de instalación donde finalizaba con la instalación de estas obras de arte. Los vitrales eran colocados hasta a más de 20 metros sobre el suelo, rodeadas de fantásticas arcadas de piedra flotante con diseños florales e imposibles, pero talladas también a mano por los mejores maestros del cincel. Por supuesto, todo este trabajo mancomunado de artistas y artesanos concibió las más maravillosas e intrincadas piezas de arquitectura. Los más imprescindibles ejemplos de vitrales monumentales los encontramos en las Catedrales Góticas de occidente, principalmente en Francia.   

El Renacimiento

El vitral tuvo su auge en el arte gótico, pero no declinó con la llegada del Renacimiento, sino que en las vidrieras ya no había fuertes colores azules y carmesí, sino que se daba más protagonismo a la luz natural. El vidrio tintado, aunque presente, ocupaba menos espacio y se complementaba con relieves de vidrio como uvas y hojas, muy comunes en el barroco. Tenemos un ejemplo de estos vitrales en la Capilla Real del Palacio de Versalles.  

Vídeo del Canal de YouTube del Palacio de Versalles donde se explica la reciente restauración de los vitrales en la Capilla Real. (En Francés)

Los vitrales solían colocarse a manera de medallones, medas lunas y otras figuras geométricas con colores saturados y con detalles en esmalte gris y negro, que daba relieve y forma a las figuras representadas. No solo se representaban escenas bíblicas o retratos de Jesús, la Virgen o los santos, sino que se plasmaban escenas de la vida cotidiana como el hogar, el trabajo manual, el campo y animales. Inclusive se solía representar a los astros, figuras mitológicas, sabios antiguos y los signos del Zodiaco. 

La modernidad

Los vitrales se siguieron usando en todo tipo de edificios alrededor del mundo. Con los cambios en los estilos arquitectónicos de la Edad Moderna, el vitral se relegó a edificios religiosos y pocas veces salia de ellos. Las técnicas se modernizaron y el antiguo arte dio paso a nuevas técnicas que supusieron vitrales con imágenes más realistas y elaboradas con menos esfuerzo; todo esto gracias a la técnica del vidrio esmaltado. Ya en el Siglo XX fue Louis Comfort Tiffany quien revolucionó la técnica del vidrio usando tiras de cobre en lugar de plomo e hizo del vitral un elemento hogareño.

Vitrales famosos alrededor del mundo.  

Notre-Dame y sus legendarios rosetones. 

La Catedral de Notre-Dame de París es la iglesia gótica más famosa del mundo y contiene uno de los rosetones más grandes que existen. El enorme rosetón sur fue elaborado durante la restauración de la Catedral después de la Revolución Francesa por Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus, que trabajaron durante veintitrés años en esta empresa. El rosetón mide actualmente casi 19 metros de diámetro y tiene casi 100 metros cuadrados de vidrio. 

Azul de Chartres  

La catedral de Chartres, cerca de Paris, tiene la colección de vitrales más famosa del mundo por su antigüedad. Actualmente cuenta con los vitrales góticos más antiguos del mundo. Dado que durante las guerras mundiales muchas catedrales fueron bombardeadas y sus vitrales originales destruidos. En Chartres, sin embargo, se decidió desmontarlos por completo y mantenerlos a salvo durante los bombardeos. Pero quizá lo más destacable de sus hermosos vitrales es el famosoBleu de Chartres; el color azul profundo y brillante obtenido gracias al óxido de cobalto hace a estos vitrales únicos en el mundo y de una formula irrepetible y muy costosa.  

Catedral de Colonia y el vitral “pixelado” de Richter. 

Durante la segunda guerra mundial, los bombardeos Aliados sobre la ciudad de Colonia golpearon varias veces a su gigantesca catedral (la mayor y más alta catedral del mundo hasta el momento), lo que ocasionó tremendos daños en su estructura y la destrucción total de sus inacabados vitrales del siglo XVI. En el año 2007 se inició un concurso para restaurar la vidriera de la fachada sur de la Catedral, resultando ganador el proyecto de Gerhard Richter. El proyecto consta de 11.500 cuadrados de vidrio de 72 colores distintos, colocados de manera aleatoria por computadora, que recuerda a los modernos píxeles y que inunda de luz colorida la catedral cuando el sol atraviesa el vidrio.  

La Catedral de Palma y su rosetón monumental. 

En la Isla de Palma de Mayorca, España, se encuentra uno de los más grandes y únicos rosetones del mundo. Este rosetón de casi 100 metros cuadrados, con sus 18. 5 metros de diámetro es uno de los más grandes rosetones del mundo. Su peculiar ubicación (no en la fachada sino sobre el presbiterio) lo hacen único. Además, el rosetón carece de intrincada fachada de piedra, a diferencia de los de otras catedrales.  

La Santa Capilla de París y sus “muros de Cristal”

La Santa Capilla de París es un edificio-relicario mandado a construir por el Rey San Luis de Francia para albergar las reliquias de la Pasión. Se construyó mientras Notre-Dame estaba aún en construcción a contados metros, en la misma Isla de la Citté, en medio del Rio Sena. La excepcional arquitectura y reducido tamaño de la Capilla lograron la joya de la corona del gótico francés al dar la ilusión de tener muros de cristal de abajo a arriba. Además, la belleza de sus bóvedas estrelladas y de su ebanistería la han convertido en uno de los edificios góticos más famosos del mundo.